Lanzamiento de la Red Informativa de Genocidio y Derechos Humanos

La Fundación Luisa Hairabedian presenta la Red Informativa de Genocidio y Derechos Humanos que tiene como objetivo informar sobre congresos, actualidad, seminarios, publicaciones, conferencias, bibliografía y postgrados relacionados a Ciencias Sociales, Estudios sobre Genocidio, Diáspora Armenia y temáticas afines

jueves, 30 de abril de 2015

Centenario del Genocidio Armenio: Una multitud colmó el Luna Park


El acto central por el centenario del Genocidio Armenio se realizó durante la noche del miércoles 29 de abril en el estadio Luna Park, colmado por miles de integrantes de la comunidad armenia en el país, con toda su dirigencia y gran cantidad de políticos y funcionarios de todos los órdenes.

LocutoresAsistieron a dicha conmemoración los jueces federales Daniel Rafecas y Norberto Oyarbide, el ministro de Educación, Alberto Sileoni, el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda, el presidente de la Auditoria General de la Nación, Leandro Despouy, el subsecretario de Culto, Juan Laureano Fabián Landaburu, el interventor del INADI, Pedro Mouratian, director de Migraciones, Martín Arias Duval, el Síndico General de la Nación, Daniel Reposo, el senador Jaime Linares, los diputados Claudio Lozano, Mario Oporto, Graciela Boyadjian, Liliana Negre de Alonso y Fabián Rogel, los legisladores porteños María José Lubertino, Edgardo Form, Gabriela Seijo y Virginia González Gass, el presidente del Tribunal Oral en lo Criminal N° 4, Franco Fiumara, el presidente de la DAIA, Julio Schlosser, el indentente de Lanús, Darío Díaz Pérez, la diputada bonaerense, Karina Nazabal, Claudio Avruj, subsecretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Ciudad, y representantes diplomáticos de Canadá, Francia, Líbano, Grecia, Suiza y Rusia.




“No deberíamos estar acá. Deberíamos estar en nuestras casas y no recordando un genocidio de hace cien años que pide por memoria y justicia y que aún no ha sido reconocido por el Estado turco”, comenzó Alejandro Fantino, quien condujo el acto con Laura Yorghanjian. Cabe agregar que el reconocido conductor señaló que actualmente se encuentra escribiendo su tesis sobre las matanzas hamidianas, las masacres de más de 300.000 armenios previas al Siglo XX, dentro del Imperio Otomano.

Leon Carlos ArslanianEn nombre de la Comisión Conmemorativa del Centenario del Genocidio Armenio, representando a todas las instituciones de la comunidad, abrió la tanda de los discursos el ex ministro de Justicia de la Nación, Dr. León Carlos Arslanian, enfatizando que “en el centenario de la fecha elegida como símbolo del Genocidio Armenio, vengo a rendir tributo a nuestras víctimas, a honrar su memoria y a renovar el compromiso de sostener y difundir la demanda ecuménica de reconocimiento de los crímenes de lesa humanidad para que resuenen hasta en los rincones más remotos de la tierra, que el Estado turco reconozca de una vez y para siempre su responsabilidad en las masacres que, perpetradas de forma planificada y organizada, costó la vida de más de un millón y medio de armenios”.

Luego de dar detalles y fuentes sobre el genocidio, y de recordar la historia de Soghomon Tehlirian, uno de los sobrevivientes del Genocidio Armenio que asesinó en Berlín al ministro del Interior del Imperio Otomano y genocida Talaat Pashá, y que luego fue declarado inocente por un tribunal alemán, Arslanian recordó la sentencia de Norberto Oyarbide, el primer precedente de reconocimiento del poder judicial, en la que se estableció que el Estado Turco “cometió el delito de Genocidio contra el pueblo armenio”.

“En Argentina, por iniciativa del Consejo Nacional Armenio, la cálida adhesión del entonces presidente Néstor Kirchner y la totalidad de los partidos políticos se sancionó la Ley 26.199”, agregó Arslanian, en referencia a la ley que declara a todos los 24 de abril como “Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos”. Más adelante, hizo referencia a la Unión Cívica Radical y en particular al presidente Raúl Ricardo Alfonsín por su reconocimiento del Genocidio Armenio.

“El paradigma negacionista impide la determinación de la verdad histórica de los hechos”, advirtió. “El negacionismo y los intentos públicos de justificar el crimen de genocidio, menoscaban la lucha contra la impunidad, la reconciliación y los esfuerzos para prevenirlo”.

Por último, Arslanian denunció el cierre unilateral de la frontera entre Turquía y Armenia, que el gobierno turco mantiene en apoyo a Azerbaidján por la disputa “por el territorio de la República independiente armenia de Nagorno Karabagh”.

El Presidente djulian domingueze la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez, (foto izq.) quien habló en nombre del gobierno nacional, transmitió la solidaridad de todos los partidos del Congreso.

A su turno, el embajador de Armenia Alexan Harutiunian, pronunció su mensaje en ambos idiomas. Agradeció a la Argentina por cobijar a los refugiados, compartir su dolor y proporcionarles oportunidades para rehacer sus vidas. Habló sobre la responsabilidad de Turquía y su negativa a enfrentar su historia, persistiendo en su política negacionista. Mencionó el fallido intento del gobierno turco de opacar el centenario con la manipulación de los eventos de Gallipolli. Dijo que este 24 de Abril será un nuevo y vergonzoso jalón en su historia de rechazo a la verdaEmbajador armeniod histórica.

Finalmente, Harutiunian recordó la canonización del millón y medio de mártires que estarán para siempre en el altar de la patria, velando por la seguridad y el futuro de nuestra patria Armenia.

Cerró el multitudinario acto el popular artista Jairo quien recordó su amistad con Charles Aznavour y su participación en el recordado video “Por ti, Armenia”.

jairoAcompañado por su conjunto musical, Jairo interpretó entre otros temas, “Gracias a la Vida”, “Il sont tombes” y finalizó su emocionante actuación invitando al escenario al Coro “100 Voces para el Centenario” con quien entonó “Por ti, Armenia”, la canción que Aznavour dedicara a la memoria de quienes resultaron víctimas del terremoto que asoló Gyumrí, Spitak y otras aldeas y pueblos del noroeste armenio.

Fue una noche plena de emociones y digno broche para una semana muy movilizante para nuestra comunidad.

Fuente: http://www.diarioarmenia.org.ar/centenario-del-genocidio-armenio-una-multitud-colmo-el-luna-park/

lunes, 27 de abril de 2015

Las expectativas después del centenario del Genocidio Armenio

Federico Gaitán Hairabedian propicia que Armenia sea un “centro global de lucha y prevención contra genocidios”. Resaltó la presencia de Francia y de Rusia en la evocación del viernes por los 100 años de la matanza perpetrada por el Imperio Otomano.



 Un cielo diáfano y un sol a pleno que permitieron por primera vez esta semana contemplar hasta la cima al bíblico monte Ararat, con su silueta y la de picos vecinos completamente nevadas. Ese fue el marco en Ereván el día después de los emotivos y multitudinarios actos de conmemoración del centenario del Genocidio Armenio.

Muchos residentes locales y también armenios de la diáspora llegados para esta ocasión irrepetible aprovecharon el buen tiempo para dejar su flor en memoria de sus ancestros en Tsisernagapert, junto a la llama eterna encendida en memoria de un millón y medio de víctimas del Imperio Otomano.

Otros optaron por recorrer la pintoresca capital que recuperaba su ritmo de sábado en los mercados de Vernissage y de Tashir. También hubo quienes se aventuraron hacia el interior de este pequeño país, esquilmado por una Turquía que le birló 12 provincias y hoy mantiene bloqueada su frontera.

Un precedente argentino

Con las emociones aún a flor de piel, algunos armenios comenzaron a plantearse cómo mantener activas las palabras “recuerdo y exijo”, enarboladas para este aniversario. Cómo capitalizar este momento. Cómo seguir las reivindicaciones tras tamaña repercusión global por el 24 de abril de 2015.

“La tarea ahora es posicionar a Armenia como un centro global de lucha y prevención contra crímenes de lesa humanidad y genocidios, y tender una mano hacia los países vecinos, especialmente Turquía, para poder establecer tanto en Armenia como en Turquía una misma base de respeto al desarrollo de los derechos humanos, como condición para seguir avanzando hacia buenas relaciones”.

Las palabras pertenecen a Federico Gaitán Hairabedian, joven abogado que, junto con su abuelo y su madre, tuvo un papel clave en la recopilación de pruebas y testimonios aportados a la causa que culminó con una sentencia en Argentina contra el Genocidio Armenio. El fallo ha sido considerado como precedente en el mundo.

Tras dejar el viernes una rosa roja por los suyos, Federico dialogó con La Voz del Interior y dio su visión sobre si algún día potencias como Estados Unidos o Gran Bretaña, aliados estratégicos de Ankara, llamarán por su nombre a lo ocurrido entre 1915 y 1923.

“Depende de la correlación de fuerzas a nivel de política internacional y fue importante aquí la presencia de presidentes de dos países como Rusia y Francia, que tienen veto en el Consejo de Seguridad de la ONU y son naciones que representan una población de la diáspora muy grande. Ojalá que en el futuro puedan estar (Barack) Obama o quien sea presidente de Estados Unidos o gobernante británico, pero creo que fue un buen comienzo”, consideró.

Sobre su trabajo, ponderado no sólo en Argentina por su valor probatorio y documental, explicó: “Las pruebas que conseguimos las recopilamos para el Juicio por la Verdad del Genocidio Armenio que inició mi abuelo, Gregorio Hairabedian, en 2001, y que siguió mi mamá, Luisa Hairabedian, quien falleció. Yo lo continué con la Fundación Luisa Hairabedian en los últimos años. Contamos con esa documentación que es evidencia probatoria y puede servirnos para futuros juicios de otros familiares y víctimas del genocidio o hijos de sobrevivientes y para cualquier Estado si tiene intenciones de llevar el caso del Genocidio a alguna corte internacional. Tenemos pruebas y testimonios de los sobrevivientes. Entre ellos, el de Margarita Margosian, quien fue miembro de la comunidad armenia de Córdoba”.

Responsabilidad heredada

Gaitán Hairabedian, quien hoy preside la fundación que lleva el nombre de su madre, destacó el significado de aquella sentencia del juez Norberto Oyarbide (entre los invitado el viernes en Tsisernagapert) para que se siente jurisprudencia global contra este crimen. “En el marco del Juicio por la Verdad, que fue el primer juicio en el mundo iniciado por hijos de una víctima del Genocidio Armenio, se declaró que Turquía planificó y ejecutó el crimen de genocidio contra el pueblo armenio entre 1915 y 1923. Usamos evidencias para probar este hecho y las evidencias son documentos internacionales que buscamos a lo largo de 10 años por todo el mundo y hoy están en Argentina”, dice Federico con satisfacción y orgullo. “Estamos trabajando ahora en la digitalización de esta documentación”, acotó.

Argentina, a la hora de reconocer y condenar el Genocidio Armenio, no pasó inadvertida en los actos del centenario. Una voz en off recordó el fallo de Oyarbide y la postura de últimos gobiernos argentinos cuando el canciller Héctor Timerman llegaba, en nombre de la presidenta Cristina Fernández, a la ceremonia del día 24. También se aludió a un argentino cuando se agradeció la valiente posición del papa Francisco.

Acaso haya también argentinos a la hora de fijar los próximos pasos legales y estratégicos para una demanda de justicia que ya cumplió un siglo pero que quedó demostrado esta semana que sigue latiendo.

 Fuente: http://www.lavoz.com.ar/mundo/las-expectativas-despues-del-centenario-del-genocidio-armenio

A un siglo del genocidio armenio

Durante este año se conmemoran los cien años de ocurrido el genocidio del pueblo armenio. Más precisamente el día 24 de abril, fecha que en nuestro país ha sido establecida como “día de acción por la tolerancia y el respeto entre los pueblos” por la ley 26.199. Una nota de opinión de Martín Lozada.



A un siglo del genocidio armenio
El artículo primero de dicha ley señala que la memoria del genocidio sufrido por el pueblo armenio debe constituir una lección permanente sobre los pasos del presente y las metas del futuro. En función de ello, autoriza a todos los ciudadanos de origen armenio a disponer libremente de esa jornada para poder asistir a las actividades que a su respecto realizare la comunidad.
Se trata de un gesto simbólico en torno a la identificación de aquellos episodios marcados por la muerte y la desdicha de su pueblo.
Acaso no sea un gesto menor, si tenemos en cuenta que el día 22 de agosto de 1939, en Obersalzberg, Hitler dirigió a los comandantes del ejército Alemán uno de sus discursos más violentos.
Entonces los arengó del siguiente modo: “Nuestra fuerza reside en nuestra rapidez y en nuestra brutalidad. Gengis Kan hizo morir a millones de mujeres y de niños, con total conciencia y con el corazón liviano. La historia lo recuerda solo como un gran fundador de Estados”.
Y continuó, al expresar: “He ordenado, por el momento solo en el frente oriental, matar a hombres, mujeres y niños de raza y lengua polaca sin compasión y piedad. ¿Quién habla, todavía hoy, de la masacre de los armenios?".
La veracidad de esa pregunta ha venido siendo refutada por parte de grupos nacionalistas turcos, a quienes les interesa eliminar toda relación entre el exterminio de los armenios y el de los judíos por parte de Hitler. No obstante ello, existen estudios históricos que dan sustento a los términos por él empleados durante aquella ocasión.
Ese interrogante remite a un dilema que, tanto en el momento en que fuera formulado como en el presente, reviste máxima actualidad. En lo fundamental, debido a que si nadie habla y nadie recuerda, es la conclusión implícita que Hitler quiso entonces transmitir a quienes lo escuchaban, pues entonces es posible perpetrar cualquier masacre.
De modo que conmemorar el centenario del genocidio armenio es hacer lugar a la memoria de una serie de acontecimientos dramáticos, que anunciaron una modalidad criminalidad que estaría presente a lo largo del siglo XX y hasta nuestros días.
Fueron Francoise Mitterand y Raúl Alfonsín, en 1986 y 1987 respectivamente, los primeros hombres de Estado en reconocer públicamente la verdad histórica del genocidio armenio.
Como una autocrítica por las omisiones pasadas, poco a poco se ha ido aceptando la dimensión de la catástrofe producida. En ese sentido se pronunciaron el Tribunal Permanente de los Pueblos reunido en París en abril de 1984; el Parlamento Europeo en noviembre de 2000; y el Parlamento francés en enero de 2001.
A su vez, en fecha 11 de enero de 2008 se promulgó en nuestro país la ley 26.199, la cual fue aprobada por 175 votos sobre 179 diputados presentes, y por unanimidad en el Senado de la Nación.
El actual gobierno de Armenia, un país independiente desde 1991, estima que entre 1915 y 1923, los otomanos, alineados junto a Alemania en la Gran Guerra, exterminaron a más de un millón y medio de personas y deportaron a otras 600.000.
Sin embargo, Turquía reconoce las masacres sufridas por el pueblo armenio, pero se niega a calificarlas como un genocidio. Las considera, en cambio, parte de los horrores generados durante la Gran Guerra. Esa negativa del Gobierno de Ankara constituye hasta hoy uno de los principales obstáculos para la integración de Turquía en la Unión Europea.
En ese contexto se han generado algunos progresos puntuales. Frente al negacionismo tradicional turco, en donde hasta hace una década hablar del genocidio armenio podía implicar hasta castigos judiciales, se ha originado un debate en ámbitos académicos y en la propia sociedad que es muy difícil de soslayar.
Tan es así que hasta que el propio gobierno de Turquía emitió el año pasado una nota de condolencias hacia las víctimas de las deportaciones otomanas, y lamentó el “dolor compartido” por diversas poblaciones de la actual Turquía en los últimos años del Imperio.
Lamentación que, de ser sincera y perdurar en el tiempo, contribuirá a iluminar un hecho histórico que ha venido siendo sistemáticamente eludido hasta el presente.

Martín Lozada
Profesor Regular de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN)

jueves, 23 de abril de 2015

Duelo y manifestaciones en Jerusalén para recordar los 100 años de genocidio armenio

Se recuerda la detención y desaparición de casi 250 intelectuales armenios en Estambul



Las campanas de 28 iglesias de Jerusalén tañeran 100 veces este jueves a las 18h15 locales, al mismo momento que las de la gran catedral de Echmiadzín, a 15 km de Ereván, donde se celebrará la beatificación del millón y medio de víctimas mortales del genocidio armenio. El viernes se cumplen 100 años del inicio de esta matanza masiva de civiles a manos del gobierno de los Jóvenes Turcos. Concretamente, el 24 de abril se recuerda la detención y desaparición de casi 250 intelectuales armenios en Estambul.

En Jerusalén, las campanas marcarán el inicio de dos días de conmemoraciones y manifestaciones. Esta ciudad es emblemática para los armenios, presentes en ella desde hace siglos.

"Por primera vez, las 28 iglesias de Jerusalén, de diferentes comunidades, van a hacer sonar sus campanas al mismo tiempo. Además, otro acto inédito, que jamás ha sucedido hasta ahora, es que patriarcas y obispos de diferentes iglesias se reunirán esta tarde en el Santo Sepulcro de Jerusalén, para rezar juntos por las víctimas", explica a la SER George Hintlian, historiador armenio de Jerusalén, que perdió a varios miembros de su familia en las matanzas cometidas por los turcos.

Varias decenas de jóvenes armenios realizarán una marcha con antorchas entre dos iglesias de Jerusalén este jueves por la noche y el viernes se celebrarán manifestaciones frente a la embajada y consulado de Turquía.

La comunidad armenia de Jerusalén no llega a 2.000 personas pero tiene una identidad fuerte, preserva su religión, sus costumbres, su lengua y posee uno de los cuatro barrios de la ciudad vieja amurallada.

Los líderes de la comunidad armenia de Israel han subrayado en esta fecha su deseo de que este país reconozca la matanza iniciada en 1915, pese a las actuales relaciones privilegiadas de Israel con Turquía. Consideran que el pueblo judío sufrió el Holocausto y debería ser especialmente sensible a las muertes masivas y deportaciones de otros pueblos.

Hasta la fecha, Israel se ha negado a calificar de "genocidio" las masacres de armenios cometidas durante el Imperio Otomano y la postura oficial del gobierno es que es un asunto que las dos partes deben resolver entre ellas dialogando de forma pacífica.

Fuente: http://cadenaser.com/ser/2015/04/23/internacional/1429781619_802717.html

Descendientes de las víctimas del genocidio armenio contaron sus historias y agradecieron a Francisco

El centenario del Genocidio Armenio y la mención hecha por el papa Francisco de esa acción de exterminio durante su sermón el pasado 12 de abril en la Basílica de San Pedro, abren una nueva etapa "crucial y esperanzadora" en este atávico reclamo, opinaron descendientes de víctimas e integrantes de esta numerosa colectividad en Argentina, que narraron a Télam algunas de sus historias ancestrales.

Arturo Ohanessian y Manuel Manoukian, opinaron en una entrevista con Télam que las palabras de Pontífice son "el resultado de las luchas y reclamos" protagonizados por la enorme diáspora armenia, calculada en 8 millones de personas en todo el mundo y en alrededor de 200 mil en Argentina.

"Las palabras del Papa son un click, marcan un antes y un después y estamos muy agradecidos, pero nada de lo dicho por él hubiera ocurrido si no fuera por décadas y décadas de peleas y reclamos", subrayó Ohanessian, de 72 años de edad y comerciante.

Tras estas palabras, en una semana que derrama sentido histórico y político para esta colectividad, ambos entrevistados hilaron historias familiares vinculadas a la masacre iniciada en 1915, que -según expresaron- les fueron transmitidas por sus familiares en el ámbito cotidiano, alrededor de algún rito familar o de un lehmeyun (cómida típica) en la mesa, y que pese a su transmisión oral de generación en generación, sorprende por su intensidad y pasión.

"Las palabras del Papa son un click, marcan un antes y un después y estamos muy agradecidos, pero nada de lo dicho por él hubiera ocurrido si no fuera por décadas y décadas de peleas y reclamos"
Arturo Ohanessian Ohanessian es nieto de un joyero que vivíó en Smirna -en el oeste de Turquía, actualmente el segundo mayor puerto del país euroasiático tras Estambul-, que logró huir de esa ciudad en un barco francés hacia Grecia tras recibir noticias de que en Anatolia (en el este) ya se habían producido las primeras matanzas de armenios.

Como tantos millones, Ohanessian encarna la historia de una familia "desgajada", como grafica él mismo en su relato interrumpido por breves silencios y suspiros, una familia que logró reconstituirse en parte (de muchos ellos jamás se supo su paradero) y que siente que la persistencia de la memoria es el modo elemental de "homenajear a las víctimas".

Muchos años después, en la Grecia que los recibió y que -según relata- albergó más de 120 mil refugiados durante los primeros años del genocidio, se conocieron sus padres desde donde viajaron a Argentina en 1948, dos años después de nacer Arturo.

Manoukian, de 84 años y maestro mayor de Obras, también intercala sus recuerdos con prolongados silencios y miradas al suelo, buscando forzar la memoria para no extraviar el legado de sus ancestros.


Sus padres son oriundos de Adana, en el sur de Turquía y cerca de la frontera con Siria. Huyeron tras ver "cerros de cadáveres" -relata- y poco después de ver "como mataban a su tío Sarkís delante de todos los adultos de su familia", lo que los obligó a sumarse a la prolongada peregrinación por el desierto, rumbo a Siria y Líbano, donde él y sus hermanos fueron repartidos en varios orfanatos.

"Sólo quedaron los chiquitos..mataron hasta a las mujeres" dice en voz baja, antes de relatar que su padre viajó a la argentina décadas después para ir trayendo a sus hermanos vivos, que habían quedado repartidos en varios países de la región.
"Todos ellos trabajaron limpiando zapatos, trasladando agua en baldes o en plantaciones durante años", recuerda.

Mientras el diálogo crece en intensidad, Arturo señala que "nunca" conversó con su madre en español, aunque ella hablaba perfectamente este idioma. "Todas nuestra conversaciones eran en armenio", insiste buscando graficar el modo en que la mujer persistía en preservar el legado de sus antepasados.

Luego, ambos coincidieron en que el crecimiento de este antiguo reclamo "tiene mucho que ver con la falta de justicia y que, de haber existido ésta, el reclamo no tendría la magnitud ni el crecimiento que logró durante los últimos años.

"Por eso la juventud, nuestros hijos, ahora es tan militante, y por eso participamos tanto", concluye Manuel.

La comunidad preparó largamente esta conmemoración, a la que le dio dio un gran sentido simbólico, buscando profundizar en todo el mundo el conocimiento de esta matanza y buscando que una nueva visibilidad y consenso global contribuya al reconocimiento y la búsqueda de justicia.

Como resultado del genocidio, nació la diáspora armenia, muy influyente en países como Estados Unidos, Francia o Argentina, mientras la actual Armenia logró su independencia tras la caída de la Unión Soviética en 1991.

Fuente: http://www.telam.com.ar/notas/201504/102623-genocidio-justicia-carcel-policias-sahara-armenia.html

El conflictivo centenario del genocidio armenio

Turquía está conmemorando con grandes fastos su victoria de 1915 en Gallípoli; este año ha adoptado un cariz conflictivo al coincidir con el centenario de los sucesos conocidos como el genocidio armenio, en el que la población de armenios otomanos perdió más de un millón de personas. Las celebraciones del aniversario de Gallípoli comenzaron el 18 de marzo, fecha en la que una fuerza naval franco-británica entró en el estrecho de Dardanelos para intentar tomar Constantinopla (hoy Estambul) y fue rechazada por los cañones turcos. Tradicionalmente, este es el día fundamental para Turquía, mientras que el 25 de abril (ANZAC Day) es el que recuerdan Australia y Nueva Zelanda, miles de cuyos soldados murieron en la batalla. Este año, Turquía ha convocado también una serie de ceremonias para el 24 de abril, que coincide precisamente con el que evoca el inicio de la tragedia armenia.

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El presidente armenio, Serzh Sarkissian, acusa a su homólogo Recep Tayyip Erdogan de sabotear el aniversario del genocidio, un término que los gobiernos turcos siempre se han negado categóricamente a aceptar. Erdogan invitó a Sarkissian junto con más de 100 lideres mundiales a asistir al aniversario de Gallípoli después de recibir una solicitud de aquel para que asistiera a las ceremonias de conmemoración del genocidio armenio ese mismo día.

La matanza armenia y la batalla de Gallípoli son dos acontecimientos muy sentidos en mi casa porque la abuela de mi mujer era armenia (su familia se fue de Tokat, en Anatolia, antes de los asesinatos) y su abuelo escocés resultó herido en el estrecho de Dardanelos. La provincia de Sivas, limítrofe con Tokat, sufrió enormemente: su población bajó de 225.000 personas en 1914 a 16.800 en 1922, según las cifras que mi esposa y yo vimos expuestas en el Museo del Genocidio de Yerevan.

La decisión de Erdogan de celebrar las ceremonias de Gallípoli el mismo día del centenario armenio parece un cínico intento de desviar la atención del mundo del que suele considerarse el primer genocidio del siglo XX. El centenario se ha recordado con la publicación de dos libros escritos sin prejuicios: no obstante, ni Thomas de Waal en The Great Catastrophe ni Ronald Grigor Suny en A History of the Armenian Genocide encuentran pistas concluyentes (smoking gun en inglés) que permitan atribuir una clara premeditación a los responsables. De hallarlas, eso permitiría condenar de forma retroactiva a los autores de la matanza en virtud de la Convención de Naciones Unidas sobre Genocidio, aprobada en 1948 y que define el genocidio como “los actos cometidos con intención de destruir por completo o en parte a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”. Es una cuestión que deben discutir los jueces, no los historiadores.

Lo que sí proporcionan los autores son numerosas pruebas que refutan la versión turca de los hechos. Los líderes de los Jóvenes Turcos creían que los armenios eran enemigos internos, aliados de Rusia en la Primera Guerra Mundial (Turquía apoyaba a Alemania), y que estaban conspirando para obtener su independencia como Estado. Pero entonces, ¿por qué murieron tantos niños y mujeres, asesinados o de inanición, después de que les desterraran al desierto? La respuesta al nacionalismo separatista de unos pocos fue la destrucción total de la comunidad étnica a la que pertenecían esos nacionalistas.

La tragedia armenia ocupa el debate histórico más antiguo y enconado que existe en la actualidad. Turquía cerró la frontera con Armenia en 1993 en apoyo de su aliado Azerbaiyán, que mantenía una disputa con Armenia por el enclave de Nagorno-Karabaj. En 2009 Turquía y Armenia acordaron una hoja de ruta para normalizar las relaciones; en ella se incluía el establecimiento de una subcomisión para examinar la “dimensión histórica” de sus relaciones. En 2010 se suspendieron los Protocolos de Zurich debido a la falta de avances. Los grupos de la diáspora armenia pensaban que la existencia de la comisión era una estratagema, puesto que ya existían pruebas voluminosas y bien documentadas. La comisión habría dado a Turquía una oportunidad para reescribir su versión oficial de 1915, que lo niega todo. Más de 20 países, entre ellos Francia y el Vaticano, han reconocido ya el genocidio.

La cuestión armenia ha dejado de ser un tema tabú en Turquía. En 2005, Orhan Pamuk estuvo a punto de ir a la cárcel por hacer unos comentarios polémicos sobre la matanza de armenios: le acusaron de insultar el carácter nacional turco. Sin embargo, desde entonces, las versiones alternativas se han ido permitiendo cada vez más, aunque no se ha abandonado la estrategia de negarlo todo. El año pasado, Erdogan ofreció sus condolencias a las familias de los armenios asesinados. Sus declaraciones fueron las más conciliadoras hasta el momento y un gran paso para un dirigente turco, pero significaron poco para Armenia, porque no llegó a pedir oficialmente perdón.

Hay otros países que han afrontado los episodios incómodos de su pasado, en especial Alemania. Turquía debe encontrar la manera de hacerlo también.

Fuente: El conflictivo centenario del genocidio armenio

miércoles, 22 de abril de 2015

Merkel respalda hablar de "genocidio" armenio, pero teme la reacción de Turquía

Berlín. (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, apoya un proyecto de resolución de sus filas que aplica el término "genocidio" a la masacre de los armenios durante el Imperio Otomano, aunque advierte que ello puede perjudicar el proceso de reconciliación entre Turquía y Armenia.


Según fuentes de su grupo parlamentario, la jefa del Gobierno y líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) hizo estos comentarios en una reunión preparatoria del pleno del Bundestag (cámara baja) del viernes, en que se abordará esta cuestión.
Merkel argumentó ante los parlamentarios que, en ocasiones, la presión exterior puede ser contraproducente y llevar a un endurecimiento de las posiciones entre dos partes enfrentadas.
Hasta ahora, el Gobierno alemán ha declinado usar el término genocidio para las masacres del pueblo armenio, de las que ahora se cumplirán cien años.
Entre 1915 y 1916, bajo el Imperio otomano, los turcos deportaron a Irak y Siria cerca de 1,8 millones de armenios, operación en la que se estima murieron unos 1,5 millones de personas.
La CDU y su hermanada Unión Cristianodemócrata (CSU) pactaron ayer con el co-gubernamental Partido Socialdemócrata (SPD) presentar una resolución conjunta ante el Parlamento, en que se referían a esas masacres en términos de genocidio.
La víspera de esa sesión, el presidente del país, Joachim Gauck, intervendrá en un acto en la catedral de Berlín, convocado por las Iglesias católica y evangélica, para recordar lo que califican explícitamente de "genocidio contra armenios, asirios y griego-pónticos".
Unos días atrás, el Gobierno de Merkel rehusó comentar la declaración del papa Francisco, calificando esas matanzas de "primer genocidio del siglo XX", y se remitió a la resolución de 2005 del Parlamento, en que se hablaba de "masacre" y "expulsión".
La cautela de Berlín respecto a Turquía se relaciona tanto con la responsabilidad respecto al genocidio judío cometido por los nazis como con el hecho de que en Alemania viven más de tres millones de ciudadanos de origen turco, la primera comunidad de origen inmigrante del país.


Leer más: http://www.lavanguardia.com/internacional/20150421/54430094990/merkel-respalda-hablar-genocidio-armenio-teme-reaccion-turquia.html#ixzz3Y4WjVOEH