Lanzamiento de la Red Informativa de Genocidio y Derechos Humanos

La Fundación Luisa Hairabedian presenta la Red Informativa de Genocidio y Derechos Humanos que tiene como objetivo informar sobre congresos, actualidad, seminarios, publicaciones, conferencias, bibliografía y postgrados relacionados a Ciencias Sociales, Estudios sobre Genocidio, Diáspora Armenia y temáticas afines

lunes, 1 de febrero de 2016

Turquía: los refugiados cristianos viven atemorizados. por Uzay Bulut. Gatestone Institute.

Turquía: los refugiados cristianos viven atemorizados
por Uzay Bulut. 29 de Enero de 2016. Traducción del texto original: Turkey: Christian Refugees Live in Fear

Alrededor de 45.000 cristianos armenios y sirios (también conocidos como siríacos y caldeos), que huyeron de Siria e Irak y se han establecido en pequeñas localidades anatolias de Turquía, se han visto obligados a ocultar su identidad religiosa, según el diario Hurriyet.

Desde que el Estado Islámico (ISIS) invadió ciudades iraquíes y sirias, los cristianos y los yazidíes se han convertido en el principal objetivo del grupo, enfrentándose a otro posible genocidio a manos de musulmanes.

Anonis Alis Salciyan, una armenia que huyó de Irak a Turquía, declaró a Hurriyet que en público fingía ser musulmana. "Mi marido y yo huimos [de Irak] con nuestros dos hijos hace un año, junto con otras veinte familias. En Irak nos presionaban", dijo Salciyan, y recordó que su marido, que regentaba una joyería en Irak, está ahora en paro. "Tenemos familiares en Europa. Solo gracias a su ayuda salimos adelante. Nuestros hijos no pueden ir al colegio aquí, no saben hablar turco".

Lo que hace aún más trágico el sufrimiento de los refugiados cristianos en Turquía es que los antepasados de algunos de ellos fueron expulsados de Anatolia por las autoridades otomanas y sus habitantes musulmanes hace un siglo, durante lo que se conoce como el genocidio armenio y el genocidio asirio de 1915.

Otra familia, la de Linda y Vahan Markaryan, también huyó a Turquía con sus dos hijos. Su casa de Bagdad fue asaltada por los yihadistas del ISIS.

"Mi hija, Nuşik, de 7 años, dejó de hablar aquel día. No ha hablado desde entonces. Estamos trabajando duro para pagarle un tratamiento, pero sigue sin hablar", dice Linda Markaryan, y añade que les resulta muy difícil practicar su religión. "Tenemos que hacer nuestras oraciones en casa".

Los ejércitos islámicos yihadistas invadieron Oriente Medio y los territorios del norte de África a principios del siglo VII. Los pueblos nativos no musulmanes de esas tierras han olvidado sin duda lo que significa la seguridad y la libertad religiosa.

En todos los países donde ahora hay una mayoría musulmana se dan historias terroríficas de no musulmanes que padecen sometimientos violentos, violaciones, esclavitud y asesinatos a manos de los yihadistas.

Ha habido cristianos en Siria desde los primeros tiempos de la cristiandad; hoy, tras los ataques del ISIS, están huyendo para salvar sus vidas.

Las invasiones musulmanas de la Siria bizantina tuvieron lugar bajo los sucesores de Mahoma, los califas Abu Baker y Omar ben Jatab, en el siglo VII. En el año 634, Damasco, por entonces mayoritariamente cristiana, se convirtió en la primera gran ciudad del Imperio Bizantino que cayó ante el Califato Rashidún.

Damasco se convirtió entonces en la capital del Califato Omeya, el segundo de los cuatro grandes califatos islámicos, y el árabe pasó a ser la lengua oficial del Estado.

En Irak, origen de muchos refugiados cristianos en Turquía, también ha habido una campaña de islamización.

Los árabes musulmanes conquistaron lo que hoy se denomina Irak, del Imperio Persa sasánida, en el año 636. Quemaron escrituras sagradas zoroástricas, ejecutaron a sacerdotes, saquearon ciudades y apresaron esclavos, igual que hace hoy el ISIS.

Cuando los ejércitos musulmanes conquistaron territorios no musulmanes, los cristianos y los judíos tuvieron que elegir entre convertirse, la muerte o vivir como dimmíes: ciudadanos de tercera clase, apenas tolerados, en su tierra desposeída, tenían que pagar un impuesto (la yizia) a cambio de protección.

Ahora, en el siglo XXI, los cristianos en Turquía siguen viviendo con miedo.

El 28 de diciembre de 2012, por ejemplo, una mujer armenia de 85 años, Maritsa Kucuk, fue apaleada y apuñalada hasta la muerte en su casa en el barrio de Samatya (una de las mayores comunidades armenias de Estambul), donde vivía sola. Su hijo, Zadig Kucuk, que encontró su cadáver en la casa, dijo que le habían tallado una cruz en el pecho.

En diciembre de 2012, también en Samatya, otra mujer de 87 años, T. A., fue asaltada, apaleada y estrangulada en su casa. Perdió un ojo.

"La prensa, la policía, los políticos y las autoridades no se han centrado en este problema", escribió Robert Koptas, por entonces director del periódico semanal armenio bilingüe Agos. "Prefieren guardar silencio, como si estos ataques no se hubiesen producido. Eso aumenta la ansiedad de todos los armenios que viven en Turquía".

En enero de 2013, Ilker Sahin, profesor de 40 años que trabajaba en una escuela armenia en Estambul, fue decapitado en su casa.

En 2011, un taxista turco le dio un puñetazo a una cliente armenia. "Tienes mal acento", le dijo. "Eres una kafir [infiel]".

A ojos de muchos devotos musulmanes, la tolerancia parece ir únicamente en una dirección. Al parecer, muchos musulmanes siguen sin aprender a tratar a los demás con respeto. Los no musulmanes en todo el mundo musulmán son o bien asesinados o bien obligados a vivir con miedo. Muchos musulmanes siguen evidentemente pensando que los no musulmanes son sus dimmíes, y que pueden tratarlos tan terriblemente como les parezca.

En los países occidentales, los musulmanes son ciudadanos iguales con iguales derechos. Pero algunos de ellos exigen a menudo tener más derechos –privilegios por parte de sus Gobiernos–, como los tribunales de la sharia con un sistema legal paralelo. Si no se cumplen sus exigencias, acusan a la gente de islamofobia o de racismo.

En los países de mayoría musulmana, también Turquía, los no musulmanes son constantemente insultados, amenazados e incluso asesinados, y a la mayoría de los musulmanes, incluidas las autoridades del Estado, no parece importarles.

"La relación entre el islam y el resto del mundo está marcada por la asimetría", observa el escritor Jacob Thomas:

Los musulmanes pueden y deben disfrutar de todas las libertades y privilegios en tierra de kafires [infieles]; sin embargo, a los no musulmanes que viven en Dar el Islam [hogar del islam, países con regímenes islámicos] no se les garantizan esos mismos derechos y privilegios. Los políticos occidentales no parecen reparar en esta anomalía, mientras que a los académicos occidentales no parece preocuparles esta falta de quid pro quo en el mundo islámico. En nuestro mundo globalizado, no debería seguir produciéndose esta situación.

Por desgracia, el odio a los cristianos se ha convertido en la norma en los países musulmanes, y no va a desparecer pronto. Esto significa que los cristianos de Oriente Medio seguirán sufriendo, incluso siendo asesinados, y acabarán extinguiéndose en Oriente Medio si el mundo civilizado no les ayuda.

Como dijo Linda Markaryan, la refugiada cristiana que huyó del ISIS en Irak y que ahora vive en Turquía:

Aquí no tenemos futuro. Todo en nuestras vidas es incierto. Lo único que deseamos es ofrecer un futuro mejor a nuestros hijos en un lugar donde puedan estar seguros y a salvo.

"Solo tenemos trabajos temporales en cosas como la construcción", dijo su marido, Vahan Markaryan. "A los otros trabajadores [ciudadanos turcos] les pagan unas 100 liras turcas al día, pero a nosotros nos pagan solo 25 liras diarias por el mismo trabajo. No podemos reclamar nuestros derechos".

Hurriyet informó también de que los refugiados cristianos de Turquía han recurrido a Naciones Unidas para que se les permita ir a Estados Unidos, Canadá o Austria. Solo se les ha garantizado residencia en Turquía hasta 2023.

Los Estados occidentales deberían dar prioridad a los cristianos que provienen de países musulmanes a la hora de conceder el estatus de refugiado. Ya que Occidente viene de la cultura judeocristiana del amor y la compasión, parece que tiene la responsabilidad moral de ayudar en primer lugar a los cristianos, que son los inmigrantes más atribulados y benignos.



Fuente: http://blogs.periodistadigital.com/totalitarismo.php/2016/01/29/turquia-los-refugiados-cristianos-viven-

Los desafíos de la conservación del abominable inventario en Auschwitz.

OSWIECIM, Polonia — Visitar Auschwitz es encontrarse con un lugar que resulta incomprensible, pero extrañamente familiar. Después de tantas fotografías y películas, libros y testimonios, parece tentador verlo como el campo de exterminio del set de una película, producto de una horripilante imaginación cinematográfica, y no como un lugar de la vida real.

Por desgracia, es real.
Por tal motivo, desde su creación en 2009, la fundación que recaba dinero para conservar el sitio de Auschwitz-Birkenau se ha basado en una filosofía: “Conservar la autenticidad”. La idea es mantener el lugar intacto, tal como estaba cuando los nazis se retiraron antes de que el ejército soviético llegara en enero de 1945 para liberar el campo, un suceso que se recuerda cada 27 de enero en el Día de Conmemoración del Holocausto.

Es una postura ética que implica desafíos curatoriales específicos; significa restaurar las derruidas barracas de ladrillo donde los judíos y otras personas estuvieron cautivos sin reconstruirlas, para que no se vean como réplicas históricas; quiere decir reforzar la pila de escombros cubierta de musgo que está en la cámara de gas en Birkenau, el campo de exterminio que se encuentra a algunos kilómetros, estructura que los nazis hicieron explotar antes de su retirada; significa proteger esos escombros de las filtraciones de agua de los estanques adyacentes donde se tiraron las cenizas de las víctimas.

La meta de los conservacionistas es mantener el campo de Auschwitz intacto, exactamente como se encontraba cuando los nazis se replegaron antes de que el ejército soviético llegara en enero de 1945 para liberar el campo.

Y significa llevar a restauradores para que conserven un inventario que incluye más de una tonelada de cabello humano, 110.000 zapatos, 3800 maletas, 470 prótesis y aparatos ortopédicos, más de 40 kilogramos de gafas, cientos de latas vacías que contenían gránulos de veneno Zyklon B, tuberías metálicas patentadas y regaderas de las cámaras de gas, cientos de cepillos para el cabello y de dientes, 379 uniformes a rayas, 246 talits, más de 12.000 ollas y cazuelas que llevaron consigo los judíos que creían que únicamente se les reubicaría, y cerca de 229 metros de pilas de documentos de la SS — registros de higiene, telegramas, planos arquitectónicos y otras pruebas de la burocracia del genocidio — así como miles de memorias de los sobrevivientes.

El trabajo puede ser desgarrador, pero quienes lo llevan a cabo a menudo se sienten motivados por un sentido de responsabilidad.

“Estamos haciendo algo que se opone a la idea incial de los nazis que construyeron este campo”, explicó Anna Lopuska, de 31 años, quien supervisa un plan a largo plazo para la conservación del sitio. “No querían que durara. Nosotros estamos haciendo que perdure”.

La estrategia, dice, es “intervenir lo menos posible”. La idea es conservar objetos y edificios, sin embellecerlos. Cada año, con la muerte de más sobrevivientes, el trabajo cobra más importancia. “En 20 años, estos objetos serán los únicos que contarán la historia de este lugar”, agregó.


Fotografías de presos en una de las exhibiciones.

Los conservadores están tomando un camino menos explorado dentro del ámbito de la restauración. “Tenemos más experiencia en la conservación de una catedral que en los restos de un campo de exterminio”, dijo Piotr Cywinski, quien cumplirá 43 años próximamente y es el director del Museo Estatal Auschwitz-Birkenau, y está a cargo del sitio. Auschwitz, dijo, “es el último lugar donde todavía se puede tener una idea de la organización espacial del avance de la Shoah,” nombre que se le da al Holocausto en hebreo.

El año pasado, un número récord, 1,5 millones de personas, estuvieron ahí para ver la dimensión del Holocausto, cifra que triplicó el número de visitantes del 2001, lo que supone un mayor deterioro a los edificios envejecidos.

Entre 1940 y 1945, 1,3 millones de personas fueron deportadas a Auschwitz, el más grande de los campos de exterminio, el noventa por ciento de ellos judíos. El campo tiene una extensión de 202 hectáreas y alberga 155 edificios y 300 ruinas.

A lo largo de los años, ha habido diferencias en cuanto a las estrategias de conservación. “No estoy convencido de los actuales planes para Auschwitz”, expresó Jonathan Webber, miembro de los asesores del Consejo Internacional de Auschwitz y catedrático del programa de Estudios Europeos en la Universidad Jaguelónica de Cracovia. “Un buen monumento en memoria de las víctimas puede lograr lo mismo sin tener que invertir todo ese esfuerzo de conservación y restauración”, añadió.


Nel Jastrzebiowska trabaja en el laboratorio del museo de conservación, que abrió en 2003.

El laboratorio de conservación, que cuenta con tecnología de punta, abrió en el 2003. Una tarde reciente, Nel Jastrzebiowska, de 37 años, conservadora de papel, estaba usando una goma de borrar para limpiar una pila de papeles; eran cartas con el membrete de Auschwitz, escritas en alemán con una prosa optimista cuya intención era burlar los censores. “Tengo buena salud”, se leía en una de ellas, y proseguía, “Envíame dinero”.

En una mesa cercana se encontraba la partitura para los instrumentos de viento del Capricho Italiano (Op. 45) de Tchaikovsky, que fue tocado por la orquesta del campo de exterminio. Jastrzebiowska dijo que conservaría la página como estaba y dejaría los manchones que indicaban que se había dado vuelta a las páginas. “Los objetos deben mostrar su propia historia”, dijo Jolanta Banas-Maciaszczyk, de 36 años, jefa del departamento de conservación.

“No podemos detener el tiempo”, expresó Jastrzebiowska, “pero podemos retrasarlo”.

El esposo de Jastrzebiowska, Andrzej Jastrzebiowski, de 38 años, es conservador de metal; pasó tres meses limpiando todas las gafas en una vitrina, conservando su estado de desgaste, pero tratando de evitar una mayor corrosión. “Cuando vi las gafas en exhibición, me parecieron una enorme pila”, dijo. Pero en el laboratorio, comenzó a examinarlas una por una; una de ellas, en lugar de tornillo tenía una aguja doblada; otra tenía una de las varillas reparadas. “Entonces esa enorme masa de gafas comenzó a convertirse en personas”, confesó Jastrzebiowski. Esta “búsqueda por los rasgos individuales”, dijo, ayuda a asegurarse de que el trabajo no se vuelva demasiado rutinario.


Flores dejadas al lado de las ruinas de las cámaras de gas.

En el 2009, el infame letrero metálico en el que se lee “Arbeit Macht Frei” (“El trabajo libera”) que colgaba sobre la puerta de la entrada fue robado. Días más tarde, fue encontrado en otro lugar de Polonia, cortado en tres (un sueco con vínculos neonazis y dos polacos fueron acusados de cometer el delito). Jastrzebiowski ayudó a soldar el letrero para dejarlo nuevamente de una sola pieza. Sin embargo, las cicatrices de la soldadura acabaron por narrar más la historia del robo que la de su larga historia, de tal modo que el museo decidió que sería más auténtico reemplazar el letrero dañado.

Hay camaradería entre los conservadores, pero algunas veces las tareas pueden ser demasiado difíciles de sobrellevar. “Probablemente uno de los trabajos más difíciles sea trabajar con zapatos”, comentó Banas-Maciaszczyk, “todos aquí tenemos nuestros momentos de emotividad”. Para ella, fue el día en que estaba limpiando una pequeña sandalia de madera de una niñita; podía ver la pequeña huella del pie sobre la suela. “Es algo muy difícil de describir”, dijo. De 1940 a 1945, entre 150.000 y 200.000 niños murieron en estos campos.

Banas-Maciaszczyk contó que su madre le dijo que estaba loca por trabajar en Auschwitz. “Hay momentos en que pienso, ‘¿qué estoy haciendo aquí?’”, reconoció. Pero en esos momentos recuerda el objetivo fundamental. “Todos los que trabajamos aquí debemos sentir que es muy importante. De lo contrario, no habría poder alguno que nos hiciera permanecer aquí”.

Kamil Bedkowski, de 33 años, trabajó como conservador de arte en Gran Bretaña durante ocho años, inclusive restauró frescos en el cielo raso del Castillo de Windsor. Ahora forma parte del equipo que apuntala las barracas de ladrillos que se derrumban en Birkenau, donde miles de personas durmieron alguna vez, apiñadas en ruinosas literas de tres niveles. “Este proyecto constituye el mayor reto en el que he trabajado”, dijo.

Visitantes al sitio cruzan las vías del tren a través de la rampa por donde desembarcaban los que llegaban al campo.

En su mayoría, los conservadores tienen menos de 40 años, lo suficientemente jóvenes como para no haber conocido la Segunda Guerra Mundial —“No es nuestra culpa que el campo se haya construido aquí”, dijo Jastrzebiowski—, pero sí lo suficientemente grandes para haber oído historias de sus padres y abuelos. Pocos están en contacto habitual con judíos que no son sobrevivientes ni visitantes.

A pesar del espíritu de congelar el sitio en el tiempo, algunas muestras han sido rediseñadas en años recientes: la de la Federación Rusa cuenta la historia de los prisioneros políticos rusos aquí; las de los Países Bajos, Francia y Bélgica hablan del destino de sus judíos; la exhibición dedicada a los gitanos Sinti y Roma presenta la historia, a menudo pasada por alto, de aquellos pueblos asesinados aquí. La muestra polaca tiene el colorido del pasado comunista del país.

El nuevo pabellón judío abrió en el 2013; fue diseñado por Yad Vashem, la institución oficial constituida en memoria del Holocausto en Jerusalén. El pabellón muestra películas en blanco y negro de la vida de los judíos en Europa antes de la guerra y después de los mítines de Hitler. En una habitación, el artista israelí Michal Rovner copió dibujos elaborados por niños del campo en la pared. En otra, los nombres de seis millones de víctimas del Holocausto están impresos en una larga hilera de páginas, cuyos bordes se tornan amarillentos por el contacto humano.

Las exhibiciones permanentes serán actualizadas en el transcurso de la próxima década para incluir más objetos relacionados con los perpetradores, no solo sus víctimas. En el almacén de la colección se encuentra una caja con sellos de goma de la SS con mango rojo, que se conservan en cajas libres de ácido. En el futuro, estos objetos estarán en exhibición. Forma parte de un plan a largo plazo del museo, con ayuda de la fundación, que ha recabado cerca de 120 millones de euros (unos 130 millones de dólares), casi la mitad donados por Alemania, para asegurar la conservación a perpetuidad.

El museo ha decidido no conservar una cosa: el cúmulo de cabello humano que ocupa una enorme vitrina. En el transcurso de los años, los cabellos han perdido su color original y han comenzado a adquirir un tono gris. Por respeto a las víctimas, no pueden ser fotografiados. Hace varios años, los asesores del Consejo Internacional de Auschwitz sostuvieron un debate difícil sobre el cabello. Algunos sugirieron enterrarlo, otros querían conservarlo, pero uno de los asesores planteó una cuestión: ¿cómo podemos saber si los cabellos pertenecen a personas que están vivas o que murieron? ¿Quiénes somos para decidir su destino?

Se decidió dejar al tiempo la descomposición del cabello en la vitrina, hasta que se convierta en polvo.




Fuente: http://mobile.nytimes.com/2015/04/16/universal/es/abominable-inventario-en-auschwitz-es-un-desafio-para-la-conservacion.html?utm_source=fb&utm_medium=cpc&utm_campaign=kimbot&_r=1&referer=http%3A%2F%2Fm.facebook.com

jueves, 28 de enero de 2016

Turquía: los refugiados cristianos viven atemorizados.

Alrededor de 45.000 cristianos armenios y sirios (también conocidos como siríacos y caldeos), que huyeron de Siria e Irak y se han establecido en pequeñas localidades anatolias de Turquía, se han visto obligados a ocultar su identidad religiosa, según el diario Hurriyet.

Desde que el Estado Islámico (ISIS) invadió ciudades iraquíes y sirias, los cristianos y los yazidíes se han convertido en el principal objetivo del grupo, enfrentándose a otro posible genocidio a manos de musulmanes.

Anonis Alis Salciyan, una armenia que huyó de Irak a Turquía, declaró a Hurriyet que en público fingía ser musulmana. “Mi marido y yo huimos [de Irak] con nuestros dos hijos hace un año, junto con otras veinte familias. En Irak nos presionaban”, dijo Salciyan, y recordó que su marido, que regentaba una joyería en Irak, está ahora en paro. “Tenemos familiares en Europa. Solo gracias a su ayuda salimos adelante. Nuestros hijos no pueden ir al colegio aquí, no saben hablar turco”.

Lo que hace aún más trágico el sufrimiento de los refugiados cristianos en Turquía es que los antepasados de algunos de ellos fueron expulsados de Anatolia por las autoridades otomanas y sus habitantes musulmanes hace un siglo, durante lo que se conoce como el genocidio armenio y el genocidio asirio de 1915.

Otra familia, la de Linda y Vahan Markaryan, también huyó a Turquía con sus dos hijos. Su casa de Bagdad fue asaltada por los yihadistas del ISIS.
“Mi hija, Nuşik, de 7 años, dejó de hablar aquel día. No ha hablado desde entonces. Estamos trabajando duro para pagarle un tratamiento, pero sigue sin hablar”, dice Linda Markaryan, y añade que les resulta muy difícil practicar su religión. “Tenemos que hacer nuestras oraciones en casa”.

Los ejércitos islámicos yihadistas invadieron Oriente Medio y los territorios del norte de África a principios del siglo VII. Los pueblos nativos no musulmanes de esas tierras han olvidado sin duda lo que significa la seguridad y la libertad religiosa.
En todos los países donde ahora hay una mayoría musulmana se dan historias terroríficas de no musulmanes que padecen sometimientos violentos, violaciones, esclavitud y asesinatos a manos de los yihadistas.
Ha habido cristianos en Siria desde los primeros tiempos de la cristiandad; hoy, tras los ataques del ISIS, están huyendo para salvar sus vidas.



Las invasiones musulmanas de la Siria bizantina tuvieron lugar bajo los sucesores de Mahoma, los califas Abu Baker y Omar ben Jatab, en el siglo VII. En el año 634, Damasco, por entonces mayoritariamente cristiana, se convirtió en la primera gran ciudad del Imperio Bizantino que cayó ante el Califato Rashidún.
Damasco se convirtió entonces en la capital del Califato Omeya, el segundo de los cuatro grandes califatos islámicos, y el árabe pasó a ser la lengua oficial del Estado.
En Irak, origen de muchos refugiados cristianos en Turquía, también ha habido una campaña de islamización.
Los árabes musulmanes conquistaron lo que hoy se denomina Irak, del Imperio Persa sasánida, en el año 636. Quemaron escrituras sagradas zoroástricas, ejecutaron a sacerdotes, saquearon ciudades y apresaron esclavos, igual que hace hoy el ISIS.
Cuando los ejércitos musulmanes conquistaron territorios no musulmanes, los cristianos y los judíos tuvieron que elegir entre convertirse, la muerte o vivir como dimmíes: ciudadanos de tercera clase, apenas tolerados, en su tierra desposeída, tenían que pagar un impuesto (la yizia) a cambio de protección.

Ahora, en el siglo XXI, los cristianos en Turquía siguen viviendo con miedo.
El 28 de diciembre de 2012, por ejemplo, una mujer armenia de 85 años, Maritsa Kucuk, fue apaleada y apuñalada hasta la muerte en su casa en el barrio de Samatya (una de las mayores comunidades armenias de Estambul), donde vivía sola. Su hijo, Zadig Kucuk, que encontró su cadáver en la casa, dijo que le habían tallado una cruz en el pecho.

En diciembre de 2012, también en Samatya, otra mujer de 87 años, T. A., fue asaltada, apaleada y estrangulada en su casa. Perdió un ojo.
“La prensa, la policía, los políticos y las autoridades no se han centrado en este problema”, escribió Robert Koptas, por entonces director del periódico semanal armenio bilingüe Agos. “Prefieren guardar silencio, como si estos ataques no se hubiesen producido. Eso aumenta la ansiedad de todos los armenios que viven en Turquía”.
En enero de 2013, Ilker Sahin, profesor de 40 años que trabajaba en una escuela armenia en Estambul, fue decapitado en su casa.
En 2011, un taxista turco le dio un puñetazo a una cliente armenia. “Tienes mal acento”, le dijo. “Eres una kafir [infiel]”.
A ojos de muchos devotos musulmanes, la tolerancia parece ir únicamente en una dirección. Al parecer, muchos musulmanes siguen sin aprender a tratar a los demás con respeto. Los no musulmanes en todo el mundo musulmán son o bien asesinados o bien obligados a vivir con miedo. Muchos musulmanes siguen evidentemente pensando que los no musulmanes son sus dimmíes, y que pueden tratarlos tan terriblemente como les parezca.

En los países occidentales, los musulmanes son ciudadanos iguales con iguales derechos. Pero algunos de ellos exigen a menudo tener más derechos –privilegios por parte de sus Gobiernos–, como los tribunales de la sharia con un sistema legal paralelo. Si no se cumplen sus exigencias, acusan a la gente de islamofobia o de racismo.
En los países de mayoría musulmana, también Turquía, los no musulmanes son constantemente insultados, amenazados e incluso asesinados, y a la mayoría de los musulmanes, incluidas las autoridades del Estado, no parece importarles.
“La relación entre el islam y el resto del mundo está marcada por la asimetría”, observa el escritor Jacob Thomas:
Los musulmanes pueden y deben disfrutar de todas las libertades y privilegios en tierra de kafires [infieles]; sin embargo, a los no musulmanes que viven en Dar el Islam [hogar del islam, países con regímenes islámicos] no se les garantizan esos mismos derechos y privilegios. Los políticos occidentales no parecen reparar en esta anomalía, mientras que a los académicos occidentales no parece preocuparles esta falta de quid pro quo en el mundo islámico. En nuestro mundo globalizado, no debería seguir produciéndose esta situación.

Por desgracia, el odio a los cristianos se ha convertido en la norma en los países musulmanes, y no va a desparecer pronto. Esto significa que los cristianos de Oriente Medio seguirán sufriendo, incluso siendo asesinados, y acabarán extinguiéndose en Oriente Medio si el mundo civilizado no les ayuda.
Como dijo Linda Markaryan, la refugiada cristiana que huyó del ISIS en Irak y que ahora vive en Turquía:
Aquí no tenemos futuro. Todo en nuestras vidas es incierto. Lo único que deseamos es ofrecer un futuro mejor a nuestros hijos en un lugar donde puedan estar seguros y a salvo.
“Solo tenemos trabajos temporales en cosas como la construcción”, dijo su marido, Vahan Markaryan. “A los otros trabajadores [ciudadanos turcos] les pagan unas 100 liras turcas al día, pero a nosotros nos pagan solo 25 liras diarias por el mismo trabajo. No podemos reclamar nuestros derechos“.

Hurriyet informó también de que los refugiados cristianos de Turquía han recurrido a Naciones Unidas para que se les permita ir a Estados Unidos, Canadá o Austria. Solo se les ha garantizado residencia en Turquía hasta 2023.

Los Estados occidentales deberían dar prioridad a los cristianos que provienen de países musulmanes a la hora de conceder el estatus de refugiado. Ya que Occidente viene de la cultura judeocristiana del amor y la compasión, parece que tiene la responsabilidad moral de ayudar en primer lugar a los cristianos, que son los inmigrantes más atribulados y benignos.

Fuente: http://elmed.io/turquia-los-refugiados-cristianos-viven-atemorizados/


Holocaustos que para el mundo no lo son.


Gitanos, armenios y otras poblaciones han sido víctimas de genocidios y holocaustos que no han sido tan mediáticos como el judío.
Un hombre observa los nombres de las personas asesinadas durante el
genocidio de Ruanda.

En el marco del Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, implantado por la Organización de Naciones Unidas (ONU). Hay genocidios o exterminios a ciertos grupos étnicos, raciales o religiosos que no han sido pocos a través de la historia de la humanidad.

A continuación algunas de las masacres más abominables hechas por el hombre. 

Ruanda → A 21 años del genocidio
 Casi 11 por ciento de la población del país fue asesinada en tan solo 100 días en 1994. El millón de víctimas que pereció pertenecía a la etnia tutsi, que desapareció en un 85 por ciento a manos de los hutus. 
  
Un refugiado ruandés, con el cadáver de su hijo muerto,
durante el genocidio en julio de 1994.
La ola de violencia se desató en el país africano el 6 de abril de 1994 que, durante cinco meses, fueron asesinados entre 800 mil y un millón de tutsis (y hutus moderados), provocando, además, más de dos millones de refugiados según los datos oficiales. El 85 por ciento  de la población, los hutus, agredió, torturó y aniquiló de manera sistemática al otro 15 por ciento tutsi con un objetivo claro: exterminarlos.

Las Causas →  Tuvo que ver con la posesión de las riquezas naturales del país. Los tutsis, en su mayoría ganaderos, habían sido favorecidos por los colonialistas alemanes, y cuando estos fueron derrotados, fueron sustituidos por los belgas, que siguieron con la misma política, en detrimento de los hutus. Así, mientras los tutsis recibían una cierta educación y sus jefes eran alzados a puestos políticos con sus migajas económicas, los hutus –agricultores- eran relegados, se les negaba el acceso a las escuelas, a la enseñanza y otros derechos. Siendo mayoritarios en el país, eran sometidos por la minoría tutsi que los trataba como a siervos.

Genocidio armenio → Un millón 600 mil armenios perecieron en manos del Imperio Otomano. Ya se cumplen cien años del holocausto, ejecutado entre 1915 y 1922, y ningún gobierno turco ha pedido perdón.

Se calcula que entre 1915 y 1923, murieron 1.500.000 armenios
entre masacres y deportación.
Organizaciones armenias sostienen que durante la I Guerra Mundial millones de armenios fueron masacrados por las autoridades turcas, una cifra que el gobierno de Ankara asegura fue mucho menor.

Armenia y la mayoría de los investigadores no turcos de estos eventos los consideran un genocidio -al igual que más de 20 estados, entre los que se encuentran Francia, Canadá, Suecia, Rusia, Uruguay, Argentina, Bolivia y Chile.

El papa Francisco en abril de 2015 calificó la matanza y deportación de armenios durante la Primera Guerra Mundial como "el primer genocidio del siglo XX". 

Responsables →  La decisión para llevar adelante el genocidio en contra de la población Armenia fue tomada por el partido político que detentaba el poder en el Imperio Otomano. 

Este fue el Comité de Unión y Progreso (CUP) o Ittihad ve Terakkí Jemiyettí, conocido popularmente como los “Jóvenes Turcos”. Tres figuras del CUP controlaban el gobierno; Mehmet Talaat, Ministro del Interior en 1915 y Gran Primer Ministro en 1917 (Grand Vizier); Ismael Enver, Ministro de Guerra y Ahmed Jemal, Ministro de Marina y Gobernador Militar de Siria. 

Caso Congo → Su población perdió aproximadamente 10 millones cuando Leopoldo II, rey de Bélgica, invadió a este país africano.

Si los trabajadores no cumplían sus cuotas de
producción, le cortaban las manos a sus hijos o
mujeres.
El genocidio a los habitantes del Congo durante la colonización belga fue causado por el afán del rey Leopoldo II, quien a toda costa quería enriquecerse explotando en condiciones infrahumanas a los negros en plantaciones de caucho, minas y otros negocios, genocidio que fue denunciado entre otros por el periodista Edmund Dene Morel, el diplomático Roger Casement y el escritor Joseph Conrad.

Se calcula que durante los años de dominio de Leopoldo sobre el Congo fueron exterminados unos diez millones de nativos, la mayoría de ellos esclavizados, mutilados, asesinados o amenazados con la muerte para que trabajaran en la obtención de caucho.

Si los trabajadores no cumplían sus cuotas de producción les cortaban las manos a sus hijos o mujeres.

El historiador Adam Hochschild avanza la misma cifra basándose en investigaciones llevadas a cabo por el antropólogo Jan Vansina a partir de fuentes locales de la época, y estima que de 1885 a 1908 la población congoleña quedó reducida a la mitad por culpa de los asesinatos, el hambre, el agotamiento, las enfermedades y el desplome de la natalidad.


Los gitanos → Se estima que  desde 1940 a 1945 murieron 500 mil. Los nazis los clasificaron como raza subhumana y los exterminaron sistemáticamente porque los gitanos tenían la reputación de ser delincuentes congénitos.

Las tres cuartas partes de los gitanos que residían en Alemania
en 1933, habían sido asesinados para 1945.
Las tres cuartas partes de los gitanos que residían en Alemania en el año 1933 habían sido asesinadas para el año 1945.
En la Alemania en la que la raza aria era la que debía perdurar y liderar al mundo, los gitanos se encontraban dentro del grupo de los otros, los que, simplemente, no merecían vivir. Junto a ellos, judíos, homosexuales o disidentes políticos.

Los nazis alegaban que era una característica genética, que los romaníes o gitanos (esta palabra es considerada peyorativa por algunos grupos) tenían la criminalidad en el ADN y se transmitía de padres a hijos. En los años 20 empezaron a aprobar leyes por las que les prohibían entrar en sitios públicos como parques, ferias o baños. Se les fichó (con foto y huellas) y quienes no tenían empleo u hogar fijos fueron confinados en campos.


Conceptos 

Genocidio – Se refiere a la destrucción sistemática de un cierto grupo de personas basándose en su raza, religión o nacionalidad.  La destrucción puede tener lugar a través de asesinatos masivos, crear condiciones de vida intolerables, imponer el control de la natalidad y métodos de esterilización o el retirar a todos los niños de un  grupo y criarlos en otro grupo.  

Holocausto –  Proviene del griego que significa “todo quemado”.  Se utilizó por primera vez junto con una matanza de judíos en la edad media. Siguió siendo utilizado junto con el genocidio hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando la exterminación sin precedentes de Hitler hacia los  judíos del Holocausto llevó a la palabra a ser utilizada como nombre propio para describir esa atrocidad específica. 

Finalmente en 1948 genocidio fue codificado por las Naciones Unidas.  Asesinatos sistemáticos de determinados grupos étnicos han venido sucediendo durante miles de años, pero sólo cuando la Convención sobre la prevención y la sanción del delito de genocidio fue codificada llegó a ser un derecho internacional sujeto a castigo por el tribunal internacional, no importando quien perpetró el delito.  No fue hasta principios de este siglo, sin embargo, que se creó la Corte Penal Internacional para juzgar a los autores de genocidio.


Fuente: http://www.telesurtv.net/news/Holocaustos-que-para-el-mundo-no-lo-son--20160125-0045.html


Intentan frenar el Monumento a la Mujer Originaria.

El Secretario de DDHH, Claudio Avruj, nos pidió (de manera informal) que abandonemos el espacio en el que estamos construyendo el Monumento a la Mujer Originaria, dentro de la ex-Esma, lugar que nos cedieron hace 5 años. Ya tenemos más del 95% del bronce solidario recolectado en cada una de las 23 provincias argentinas, ahora estamos trabajando en la escultura que tiene más de 10 metros de altura.

Queremos avisarles a los que donaron llaves para este fin, a todos los sindicatos, organismos, partidos políticos, comunidades de pueblos originarios, instituciones y colegios, que bajo ninguna circunstancia nos iremos de este lugar hasta terminar nuestra tarea.


La promoción y divulgación de los Derechos Humanos tendrá que contemplar a los primeros desaparecidos, a los Pueblos Originarios, víctimas del Ejército argentino, del terrorismo de Estado, a quienes también les secuestraron sus bebés, sometieron a esclavitud y robaron sus tierras. Según el Secretario, no se los considera del "ámbito", por lo que no tendrán un lugar en la ex Escuela Mecánica de la Armada.

 El MMO no es sólo una escultura o un homenaje a los Pueblos Originarios, es una expresión política que se manifiesta desde el arte y un apoyo a los más de 500 años de resistencia indígena. Ojalá las nuevas autoridades de la ex-Esma lo entiendan así, caso contrario se toparán con una organización que no dará ni un solo paso al costado. El MMO nunca pidió subsidios ni contratos laborales, sólo un lugar para hacer la escultura en bronce más grande de la Argentina.

Esperamos de todos los sectores que manifiesten su apoyo y su adhesión. Muchas gracias.


Fuente: Movimiento Memoria y Organización.
http://mujeroriginaria.blogspot.com.ar/2012_03_01_archive.html


miércoles, 27 de enero de 2016

Nueva moneda armenia de plata: "Arca de Noé"

Geiger Edelmetalle tiene el derecho exclusivo de acuñación y distribución en todo el mundo para esta moneda de oro. 

El Arca de Noé es una moneda de curso legal en la República de Armenia en su valor nominal. Se ha publicado desde 2011 y se produce en una de las casas de moneda privadas más modernas de Alemania, con en el más alto estándar de calidad.



El anverso representa el Escudo de armas de Armenia, el valor nominal de la moneda en Armenia Dram, la inscripción "República de Armenia" en armenio e inglés, la pureza, el peso y el año de acuñación de la moneda. 

El inverso representa el Arca de Noé, una paloma blanca con una rama de olivo en el pico y el Ararat con un sol naciente en el fondo. El canto de la moneda tiene inscripto "Arca de Noé" en armenio e inglés.



Fuente: http://www.soyarmenio.com.ar/2016/01/nueva-moneda-armenia-arca-de-noe.html


Topografías de la Memoria. Fundación Hrant Dink.


En contextos históricos específicos, la memoria está arraigada a ciertos sitios, y puede sufrir de amnesia social y hasta abandono; en otros directamente puede ser sometida a la destrucción deliberada.
Enfoques recientes de los estudios de preservación del patrimonio y la memoria cultural han comenzado a incorporar las tecnologías digitales en su repertorio estratégica y metodológica para conservar la memoria en peligro de extinción de los sitios abandonados o no existentes.

Proyectos de conmemoración que utilizan y aplican una variedad de herramientas tecnológicas están aumentando así la eficacia de la lucha contra la amnesia social, y la política del olvido: mapas en línea, sitios web, aplicaciones para smartphones y visitas guiadas incorporando sitios de memoria son algunos de los métodos eficaces para la reactivación de la memoria de lugares. Este panel abordará algunas de las formas interactivas en las que la memoria de los lugares está siendo revivido en las prácticas actuales.   

Proyecto Memoria BCN 
Jordi Guixé Corominas - Oriol López Badell 
(Observatorio Europeo de Memories - Universidad de Barcelona)
Memoria BCN es un sitio web y una aplicación para teléfonos inteligentes que está diseñado para difundir información sobre los lugares de la memoria en la ciudad de Barcelona. Contiene 10 rutas autoguiadas para descubrir los sitios históricos y conmemorativos del siglo 20 en una ciudad que fue bombardeada sistemáticamente durante la Guerra Civil española (1936-1939) y que experimentaron una lucha calle en la década de 1970 para lograr un sistema democrático. El mapa en línea, aplicaciones para teléfonos inteligentes, y las diferentes redes sociales nos permiten seguir rutas que están diseñados para comprender toda esta información histórica específica del sitio. Esta charla será una breve presentación del proyecto Memoria BCN y pondrá de relieve las motivaciones y experiencias detrás de él.


Pasos curiosos:
Género de la Memoria Ayşe Gül Altinay - Dilara Çalışkan (Universidad Sabanci)
Después de más de dos décadas de intervenciones feministas en historias y recuerdos de Turquía y el Estado otomano, y tras las recientes iniciativas de género, como el Museo de Estambul de Mujeres virtuales que buscan crear sitios de memoria alternativa, un grupo de jóvenes y profesores universitarios han venido juntos para crear "paseos de género y de la memoria" de varios barrios de Estambul.
Basado en la experiencia de un año de duración del Género y Memoria Paseo de Beyoglu y las giras de nuevo diseño de la Memoria tour armenia de Beyoglu y el Género y Memoria Paseos de Balat y Kadikoy, llevado a cabo bajo los auspicios de Cins Adimlar (Pasos curiosos) coordinados por el Foro de Género de la Universidad de Sabanci, en el documento se discutirá cómo las conexiones entre los individuos y los movimientos de diferentes fondos, tiempos y lugares se pueden movilizar con un enfoque particular en el género.



Turquía de la Herencia Cultural Mapa Vahakn Keshishian 
(Fundación Hrant Dink)
Un mapa interactivo en línea que visualiza iglesias, sinagogas, monasterios, escuelas, orfanatos y hospitales que servían al armenio, griego, siríaco y las comunidades judías de Anatolia está siendo puesto en marcha por el proyecto de la Fundación Hrant Dink "Revelación y Abogar Patrimonio Cultural de Anatolia" .
Esta presentación será una introducción al ámbito de aplicación y los usos del mapa y una breve discusión de los métodos de y los desafíos para la elaboración de este mapa.